Un gato que participa de la diplomacia entre Francia y la Argentina, una felina que corre entre los bancos de una iglesia y una pequeña estrella que lleva el nombre de Fito Páez. En @gatosconoficios, los protagonistas no son los influencers ni las celebridades, sino esos animales que, sin proponérselo, se convierten en parte de la rutina laboral de quienes los rodean. Detrás de las redes está Mica Papatino, una creadora de contenido que encontró una manera original de combinar su pasión por los gatos con su experiencia en los medios de comunicación.
La propuesta es sencilla, pero tiene una particularidad que explica buena parte de su atractivo: cada video presenta a un gato como si fuera un trabajador más del lugar que habita. Puede tratarse de una casa de azulejos, una zapatería, un negocio de discos, un taller o una institución diplomática. En todos los casos, el desafío es descubrir qué tareas cumple el animal, cómo se relaciona con las personas y qué rasgos de su personalidad lo convierten en un personaje.
La cuenta nació en agosto del año pasado y acumula más de 660 mil seguidores en sus cuatro plataformas: Instagram, Tik Tok, Facebook y YouTube. "El primer video, protagonizado por un gato que dormía junto a la vidriera de una casa de azulejos en el barrio de Palermo, llegó a los cinco millones de visualizaciones solo en Instagram", recordó Mica, quien entendió que había encontrado un formato capaz de conectar con públicos muy diferentes.
Antes de crear Gatos con Oficios, Mica había trabajado en medios y realizado móviles en la calle. También pasó por el streaming Blender y actualmente se desempeña como coordinadora de redes en Radio Con Vos. Su formación periodística y sus estudios de Comunicación Audiovisual en la Universidad Nacional de San Martín le dieron herramientas para desarrollar el proyecto.
La inspiración para la cuenta llegó, en parte, a través de Shopcats, un proyecto estadounidense dedicado a los gatos que viven en comercios. "Me divierte mucho meter dos cosas que no tienen que ver y que la combinación sea atractiva", explicó.
La idea no consiste solamente en filmar animales simpáticos, sino en explorar los universos que se abren detrás de cada oficio. Por eso, sus entrevistas no se limitan a preguntar cuándo llegó el gato al lugar o cómo fue adoptado. "El eje es su supuesto trabajo", resumió.
Para construir cada historia, Mica conversa con las personas que conviven con los animales y busca detalles que aporten algo diferente. A veces, la anécdota sobre una adopción resulta demasiado particular como para dejarla afuera; otras veces, alcanza con que el dueño hable con cariño para que el personaje cobre vida.
Mica reconoce que también le toca remar algunas entrevistas: "Hay gatos tranquilos que no hacen demasiado durante la grabación y personas que no entran fácilmente en el juego de imaginar sus tareas. Pero incluso esas situaciones pueden aportar una escena graciosa".
Su gata Lula, a quien define como la verdadera CEO de la cuenta, también forma parte de la historia. Cami asegura que ella es apenas quien ejecuta las ideas, mientras que su compañera felina sería la mente detrás del proyecto.
Aunque el formato parece espontáneo, cada publicación requiere una producción considerable. Mica suele realizar dos videos por mes y, si consigue organizarse, llega a tres. La edición puede llevarle alrededor de cuatro días, entre las distintas etapas de trabajo.
La repercusión de sus videos también multiplicó las recomendaciones. Al principio, los seguidores le enviaban mensajes directos o comentaban en las publicaciones para sugerir nuevos gatos. La cantidad de propuestas terminó siendo difícil de administrar y por eso creó un formulario para recibir los datos del animal, el lugar donde trabaja y el contacto de la persona responsable.
"La idea es que los interesados estén dispuestos a participar y que la producción pueda coordinarse sin depender de una referencia incompleta sobre un gato visto en la calle", precisó Mica, quien en su perfil habilitó un formulario de Google para que dejen "CV gatunos".
Por ahora, el proyecto convive con su trabajo periodístico y todavía no es suficiente para sostenerse económicamente por sí solo. Aun así, Cami ya piensa en nuevas posibilidades: entrevistas más largas con personas famosas que tengan gatos y, a futuro, comercializar productos y objetos vinculados con el universo felino.
Mientras tanto, la fórmula sigue siendo la misma: entrar a un comercio, una institución o un espacio cotidiano y descubrir qué historia esconde el gato que vive allí. En Gatos con Oficios, todos tienen un puesto asignado y una personalidad que contar. Y, aunque la periodista sea quien sostiene el micrófono, la edición y la cámara, la última palabra parece quedar siempre en manos ?o, mejor dicho, en las patas? de los protagonistas.
La historia de César tuvo un comienzo inesperado. Fue el propio embajador quien le escribió a Cami desde su cuenta oficial para invitarla a su residencia. "La solicitud había llegado a los mensajes ocultos y llevaba un tiempo sin verla. Cuando finalmente la abrí, pude comprobar que se trataba de una cuenta auténtica", contó.
Después de responder, intercambiaron números de WhatsApp y coordinaron la visita. Más tarde, Cami se enteró de que la esposa del diplomático también era una entusiasta de los gatos y que ella había impulsado el encuentro.
La invitación terminó convirtiéndose en una de las experiencias más singulares de su proyecto: "Cuando llegué a la embajada me encontré a unas diez personas esperándome para llevarme a unos de los salones del edificio, donde estaban el embajador y su esposa. Y mientras yo grababa, estaban todos mirando", relató sobre esa escena que, al principio, le resultó un poco intimidante.
Pero el protagonista era César y había que concentrarse en él. La interacción, según recordó, fue mucho más sencilla de lo que esperaba. "César, un divino. Realmente es un buen diplomático y pegamos buena onda", señaló Mica, cuya visita coincidió con los preparativos de los festejos del 14 de julio, que es el Día Nacional de Francia.
"El embajador me contó que César está presente en su rutina laboral y que suele acompañarlo mientras trabaja. También me reveló algunas de las supuestas responsabilidades que le atribuye al animal. Entre ellas, la de probar distintas comidas francesas y argentinas que guardaba en recipientes, además de participar simbólicamente de todo lo que ocurre en torno a las relaciones entre ambos países", detalló.
Otra de las curiosidades es que César no vive permanentemente en la embajada. "Va y viene con el embajador, por lo que también tiene una rutina fuera de la oficina. En las imágenes aparece cómodo en los sillones y en los espacios de trabajo, como si el movimiento de funcionarios y empleados fuera parte natural de su territorio", contó Cami.
Cami admitió que su video favorito es el de Hildegarda, una gata que vive en el predio de la iglesia San Gabriel, en Vicente López, y acompaña habitualmente al sacerdote en sus misas. "Hildi, como todos la llaman, tiene una personalidad hermosa. Es super rebelde y bardera. Se acostaba en los bancos y corría por toda la iglesia", recordó.
El sacerdote contó que Hildi pasa gran parte del día con él y lo acompaña por el amplio predio, que incluye la iglesia, el colegio y los espacios donde vive. Pero esa compañía permanente también tiene sus complicaciones, especialmente cuando se celebran ceremonias religiosas.
"No se pierde ninguna misa", bromeó Camila. "El cura me dijo que la gata es demasiado entusiasta cuando asiste la gente y que, en ocasiones, hace de las suyas. Entre sus travesuras, se ha subido a vestidos de novia y ha asustado a algunas mujeres al aparecer de repente entre los bancos", precisó la comunicadora, entre risas, sobre lo atrevida que es la gata. "Salta y hasta hace vueltas carnero", contó sobre una de las escenas que observó y que contrasta con la solemnidad que suele asociarse a un templo.
"Tiene una impronta muy rebelde para ser monja. Vive con curas y reza todos los días", resumió Camila sobre su compromiso con el trabajo.
Fito es otra de las pequeñas celebridades de la cuenta. Cuando Mica lo visitó, el gato todavía tenía pocos meses y no paraba de tirar objetos por todos lados. Su nombre es un homenaje al músico Fito Páez, una coincidencia que terminó agregando un capítulo inesperado a la historia.
"El video llamó la atención del propio artista, que lo vio y comentó la publicación", se sorprendió Camila sobre la repercusión del reel.
A lo largo de la visita, Cami pudo comprobar cómo es la caótica dinámica de Fito dentro del comercio: se sube a los discos, tira cosas de los estantes, exige atención constante y reorganiza la mercadería a su antojo.
Pese al desorden, su cuidador explicó que el felino tiene una forma única de asesorar a los clientes y cuenta con métodos específicos para descargar energía y mantener la armonía en la tienda.
"Es un gato rockero. Le gusta el rock nacional. Yo diría que es fan de Los Redondos porque le gusta mucho hacer pogos", concluyó Camila por lo movedizo que es.
